Las zonas más llanas fueron habitadas y así florecieron los pueblos de Valdorba. Sus habitantes aprovechando los relieves más suaves y los suelos más profundos, instalaron diferentes cultivos que se delimitaron con linderos vegetales y bosquetes, que proporcionan cobijo y alimento a importantes poblaciones de fauna autóctona.
Gracias a que ha conservado estas características a lo largo del tiempo, Valdorba posee varios espacios protegidos: una Zona de Especial Conservación (Lugar de Interés Comunitario Montes Valdorba) y dos Reservas Naturales (Monte de Olleta y Monte del Conde).
La mayoría de sus pueblos se sitúa sobre una colina, en torno a una iglesia, generalmente románica, y un palacio de “cabo de armería”, reminiscencia del momento en que se realiza la cristianización masiva en los siglos XII y XIII. En las reducidas vegas de los ríos, asentamiento adecuado en periodos de paz, encontramos pequeños monasterios que asistían a los peregrinos que transitaban por el Camino de Santiago.
Por Valdorba pasaban dos importantes calzadas romanas, una en la dirección norte-sur, y otra que pasó a ser parte de los ramales del Camino de Santiago que vertebraban Navarra de este a oeste.
En Valdorba se conservan verdaderas joyas de estilo románico, en una concentración inusual y que nos hablan de momentos de mayor esplendor para el valle, pues en escasamente 210 km2, en un radio de 8 km, encontramos 30 edificios de este estilo arquitectónico.



Valdorba






