Etxano, los símbolos
| Cuando se construyó
Etxano, se celebraban fiestas paganas de origen ancestral.
Muchas de estas fueron asimiladas por la colonización
romana y a duras penas, toleradas por el Catolicismo, como
los carnavales. Parte de esta fiesta se representa en la portada
de la iglesia de San Pedro ad Víncula de Etxano, y
alguna de sus series de canecillos.
Pero Etxano no es sólo la representación
de una fiesta, también habla del conocimiento de la
época sobre medicina y cábala, hace alusiones
a diferentes dioses paganos, e incluso, si te atreves a profundizar
en otros de sus posibles secretos, quizá encuentres
todo un tratado de alquimia escondido entre sus piedras. Lo
que no encontrarás es el palacio al que estaba anexa,
del que no queda ni sus ruinas.
Todo esto hace de la iglesia de Etxano una obra especial y
única en Europa, ya que por aquel entonces en las iconografías
y pinturas de las iglesias se representaban temas religiosos,
o vicios y virtudes, con sus correspondientes castigos y premios.
¿Quién pudo, a mediados del siglo XII, encargar
la construcción de una iglesia que rompía con
el orden establecido? Posiblemente, algún alto cargo
eclesiástico, con grandes conocimientos de la cultura
clásica y del mundo árabe, a quien algún
acontecimiento adverso le hizo revelarse contra su propia
doctrina.
El nombre del comitente, de la persona que mandó construir
Etxano, es hoy por hoy un enigma sin resolver. Pero al igual
que nos enseñaron a mirar esta iglesia con los ojos
limpios de los prejuicios que el paso del tiempo nos dejó,
esperamos que el esfuerzo y el tesón nos permita conocer
el nombre del desconocido Sr. de Etxano, quién dejó
en el corazón de Valdorba esta joya llena de misterio.
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El
número 10 es una constante en Etxano (el número
perfecto de la Tetraktys pitagórica, fundamental
en la Catedral románica de Chartres). Si cuentas
el número total de canecillos descubrirás
que son 37, 3+7=10. Si cuentas las bolitas de este canecillo
obtendrás 64, 6+4=10. Te animamos a que encuentres
más dieces combinado los números que esconden
sus canecillos.
Encima de la portada otra vez el número
10, 10 canecillos hay en el tejaroz. Entre estos hay cuatro
personajes sentados que representan los Cuatro Temperamentos:
colérico, sanguíneo, melancólico y
flemático. Un resumen de los conocimientos filosóficos
y médicos que había en la época.
Un león regurgita a un hombre con un esbozo de sonrisa
en su boca que se agarra con las dos manos a un rulo. De
su oído derecho sale una serpiente que se dirige
al oído del león. A su vez, del oído
izquierdo del león sale un dragón demiúrgico,
con orejas y su lengua fuera, hacia el oído derecho
del hombre. El león se ha utilizado para representar
el Sol, Cristo, Dios… La serpiente es un animal telúrico
que en ocasiones representa el alma que se escapa del cuerpo.
El demiurgo ha representado el poder divino, el soplo espiritual,
el generador de vida. En definitiva, en un único
canecillo se ha conseguido representar la muerte y resurrección
a una nueva vida iniciática.
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Portada:
Celebración de Carnaval
Están disfrazados con curiosos ropajes, peinados y
barbas.
•El 1º es cojo con pata de palo, sopla un cuerno
y sujeta una espada con la mano izquierda.
•El 2º, 7º, 8º, 13º, 15º, 19º,
22º y 23º, golpean la mesa.
•El 3º, también cojo, toca una flauta cuadrada.
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•El 4º, 5º,
18º, 24º y 25º, están con las manos levantadas
(en el románico simboliza que cantan o gritan).
•El 6º, 14º, 17º, 20º y 21º,
levantan las manos y tocan tejoletas (una especie de castañuelas).
•El 9º sopla otro cuerno y le falta la mano izquierda.
•El 10º representa a Jano, dios romano representado
con dos caras o cabezas. Dios protector de las puertas, y del
que proviene el nombre del mes enero, del latín ianuarius.
•El 11º es un mascarón (máscara fantástica).
•El 12º preside la reunión, representa al
comitente, Sr. de Etxano.
•El 16º sopla un instrumento musical parecido a una
flauta de pan. |
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El interior de la iglesia tiene las bóvedas ligeramente
apuntadas y parece que se planteara una cúpula de la
que solo quedan los arranques. Hay dos capiteles historiados
que guardan un misterioso secreto y se sitúan en un
lugar poco común, en el último tramo de la iglesia.
Los primeros 6 canecillos del lado Norte,
representan una fiesta lúdica, desenfadada y con ritos
de fertilidad, que coincide con las licencias del Carnaval:
la bebida, la música profana, el sexo y el espectáculo.
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