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Se
conservan estelas de piedra en varias localidades, pero son
especialmente interesantes las de Sánsoain, sobre todo
por la cantidad conservada. José de Cruchaga y Purroy
hace una interesante descripción en su Tesis Doctoral
"La vida en el Valle de Orba".
En "Vasconia" los enterramientos
se caracterizaron por el empleo de estelas discoidales. Esta
costumbre decayó a partir de mediados del siglo XIX,
coincidiendo con el traslado de los cementerios fuera de los
pueblos.
Muchas
de las estelas que existieron en su día han desaparecido
con el devenir del tiempo. En ocasiones se ha conservado debido
a que han sido fijadas a construcciones como en el caso del
cementerio de Sánsoain.
Antiguamente,
las estelas se encontraban dispersas y el día de Jueves
Santo los vecinos hacían un vía crucis. Unas
cuantas de estas estelas se encuentran hoy en día sobre
los muros del cementerio de la localidad.
Según Cruchaga y Purroy,
algunas de estas corresponden al periodo de decadencia, al
de tránsito a las actuales cruces.
Una
de las ocho es especialmente interesante: Los dibujos que
contiene están realizados en un fino cordoncillo. En
una de sus caras se representa acaso una flor estilizada de
ocho pétalos. Una similar pero de seis pétalos
fue localizada en el cementerio viejo de Sánsoain (Urraul
Bajo).
En
la otra cara tiene una estrella de ocho puntas dentro de un
cuadrado, todo ello en cordoncillo.
Esta
es la única estela del grupo que no representa la cruz,
cosa extraña para la religiosidad de un pueblo que
acostumbraba a colocar a sus difuntos a la sombra de la cruz.
Cabe una doble hipótesis:
-
Suponerle una antigüedad que la sitúe en una época
en que la fe no tuviera el arraigo que tuvo posteriormente.
-
Atribuirla a un grupo minoritario establecido aquí,
extraño al cristianismo, aunque integrado y adherido
a la tradición de las Estelas.
Cruchaga se inclina por esta
segunda opción.
Hay
otra estela interesante también en el cementerio de
Sánsoain. Destaca una de las caras en la que se representa
la Flor de Cardo o Flor del Sol (Eguzki lore). Según
la tradición, la flor de cardo puesta en puertas y
ventanas conjurará todos los peligros. En el centro
de la flor se ha esculpido una cruz de Malta, probablemente
posterior, para cristianizar la estela.
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